Rito Alejo lideró alianza con Auc durante arremetida criminal en Chocó

09.04.2018 05:08

 El 28 de agosto 2001, en el Hotel Tequendama,el general fue recibido con júbilo cuando losempresarios colombianos hicieron un acto de“agradecimiento a las fuerzas militares”.

También el 1999, Uribe y su ex ministro del Interior y Justicia, Fernando Londoño, hicieron un eventode desagravio que fue respaldado y saludado por Guillermo Rivera, entonces presidente del sindicatobananero, sindicato paramilitarizado por los ex guerrilleros de EPL (maoísta) y su fachada Frente Popular. Los desmovilizados de EPL crearon elpartido Esperanza y Libertad, que hizo alianza con las AUC y Carlos Castaño para eliminar físicamente la decisiva influencia política de la Unión Patriótica en Urabá. Comenzaron la matazón a través de su propio grupo paramilitar.

Los Comandos Populares, aliados conAUC. Así acabaron con unos de los sindicatosmás poderosos y clasistas de Colombia.La cúpula de Sintrainagro se volvió cómplice en el genocidio político, tanto a sus propios afiliadosconsecuentes como al Partido ComunistaColombiano y la Unión Patriótica que controlabasiete de las once alcaldías en el eje bananero deUrabá. Todo bajo la supervisión del “Pacificadorde Urabá”, como lo tildó Uribe al general RitoAlejo del Río. Pero ya cayó el general. Ahora lestoca rendir cuentas  los “Esperanzados” como Guillermo Rivera y Cía. Y porqué no, CarlosFranco, ex líder del Frente Popular, ex Director del Programa de Derechos Humanos (Sic!) de laVicepresidencia bajo el mando del ex vicepresidenteFrancisco Santos que pidió a Carlos Castaño crear un "Bloque Capital Paramilitar en la región metropolitana. El círculo se ha cerrado.

 

 

En apenas 38 páginas, el juez octavo especializado de Bogotá resolvió judicialmente una de las discusiones más candentes de los últimos 15 años en Colombia: la solidez de las acusaciones de paramilitarismo contra el general Rito Alejo del Río.


Ayer, en una sentencia considerada histórica por el perfil del condenado, ese juez impuso 26 años de cárcel contra el llamado 'pacificador de Urabá'.

Del Río, que completa cuatro años detenido en una unidad militar, fue hallado responsable del asesinato del campesino Marino López, cometido a orillas del río Cacarica, en Chocó, durante la sangrienta avanzada paramilitar de 1997.

López fue decapitado y desmembrado por 'paras' del bloque 'Élmer Cárdenas', y la justicia señala que ese crimen de lesa humanidad fue cometido por un "contubernio criminal" del que Rito Alejo del Río fue una de las principales cabezas, al lado de los grandes jefes paramilitares.

"Es indudable que en la organización irregular existían jefes encargados de diseñar estrategias y dar las órdenes (...) --dice el fallo, que será apelado ante el Tribunal Superior de Bogotá-.

El entonces general Del Río era uno de los indiscutibles líderes de la organización, junto con Carlos Castaño, Salvatore Mancuso, el 'Alemán' y 'Doble Cero', y por sus manos pasaban el diseño de estrategias, impartición de órdenes, acopio de apoyos y despliegue de tropas conjuntas".

La operación militar se llamó 'Génesis', y en medio de ella se produjo el desplazamiento masivo más grande en la historia de Colombia, desde el Urabá chocoano hacia el antioqueño, específicamente hacia Pavarandó, un caserío de Mutatá. El éxodo fue de más de cinco 5.000 personas.

Aunque el juez reconoce que Del Río "nunca dio la orden concreta de matar a López Mena", dice también que "no es menos cierto que conformó una organización de estructura vertical en la que el objetivo principal era combatir a la guerrilla mediante los instrumentos que resultaran necesarios".

La providencia, de primera instancia, menciona incluso los juicios contra los principales jefes nazis para afianzar la tesis de que, por su jerarquía, el general debe responder por los crímenes cometidos por los 'paras' en una zona en la que había simultáneamente una operación militar.

Del Río, que desde mediados de los 90 era cuestionado por sus nexos con los 'paras', es considerado como uno de los militares más cercanos al expresidente Álvaro Uribe Vélez, pues su mando en Urabá coincidió con el periodo del entonces gobernador (1995-1998).

Los testimonios de jefes 'paras' como el 'Alemán', Mancuso, 'H. H.', y de decenas de víctimas de las Auc, que dieron fe de que en ese momento 'paras' y militares patrullaban conjuntamente en Urabá, jugaron contra Del Río.

El juez también tuvo en cuenta la declaración del coronel Carlos Alfonso Velásquez, quien fue segundo comandante en Urabá y que denunció que las tropas no combatían a los paramilitares.

El juez no les dio crédito a los argumentos de la defensa, que señaló que el general nunca hizo acuerdos con las Auc y que incluso puso en duda la existencia del asesinato, pues el cuerpo de López fue arrojado al río, aunque después la Fiscalía lo recuperó y lo identificó plenamente.

"Es una decisión histórica que abre nuevos capítulos contra otros miembros de la Fuerza Pública y contra empresas bananeras que patrocinaron la entrada de los 'paras' a Urabá", señaló la abogada Liliana Ávila, de la Comisión de Justicia y Paz, que representó a la familia de la víctima.

Uscátegui, otro condenado por crimen 'para'

El general Jaime Humberto Uscátegui, jefe militar en Meta y Guaviare en 1997, paga 40 años de prisión por la masacre de Mapiripán, cometida por 'paras'. Un juez y el Tribunal Superior de Bogotá consideraron que Uscátegui no cumplió su misión de frenar la avanzada paramilitar que llegó de Urabá y sembró de sangre las riberas del río Guaviare, a pesar de que tenía información y tropas para hacerlo.

Uscátegui sostiene que es inocente y que no tenía jurisdicción sobre la zona. Dice que quien debe responder por ese crimen es Rito Alejo, pues de Urabá partieron los aviones que movieron a los asesinos.

Un oficial polémico

El general Rito Alejo del Río fue comandante de la Brigada VXII del Ejército en Urabá y, luego, comandante de la Brigada XIII, en Bogotá. Los rumores sobre sus supuestos nexos con los 'paras' comenzaron a mediados de los 90, justo cuando era el jefe de la Brigada de Carepa. Su tiempo allí coincidió con la sangrienta arremetida de los 'paras' de Carlos Castaño en el Urabá antioqueño y chocoano. Hubo decenas de denuncias sobre la colaboración de las tropas de Del Río y los 'paras'.

Tras la polémica en Colombia y la presión de ONG, e incluso del Departamento de Estado de Estados Unidos, Del Río fue llamado a calificar servicios. Él y otro general señalado por las ONG, Fernando Millán, fueron objeto de un evento de desagravio convocado en 1999 por Álvaro Uribe -gobernador de Antioquia para la época en que Del Río estuvo en Urabá- y por el exministro Fernando Londoño.

En el 2001, Del Río fue detenido por orden de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía, pero el fiscal Luis Camilo Osorio -que acaba de ser cuestionado porque en su administración se cerró la investigación contra el general Mauricio Santoyo- cerró su proceso.

Ya en el gobierno de Uribe, Del Río sonó para manejar la Agencia Central de Inteligencia que iba a crearse en el 2002, pero terminó distanciado del expresidente.

En la Fiscalía de Mario Iguarán se reabrieron las investigaciones contra Del Río, que fue capturado en septiembre del 2008. Desde entonces está en una guarnición militar de Bogotá, donde enfrentó el juicio, que se extendió, en parte, por sus constantes recaídas de salud.

El nombre del general ha sido mencionado por su cercanía con un polémico empresario de las esmeraldas que habría llevado a la gente de Carlos Castaño a la zona: Yesid Nieto.

REDACCIÓN JUSTICIA

PARAMILITARISMO EN SU MEJOR EXPRESIÓN