“A parar la violencia estatal contra el Pueblo Mapuche”

21.10.2018 03:55

Por: Millaray Painemal Morales 

Departamento Indígena de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI) 

A través de la historia, el pueblo Mapuche ha tenido que luchar y hacer frente a diversas situaciones de violencia que han vulnerado todos sus derechos y que ha quedado en la memoria de ancianos y ancianas. No obstante, esto no ha cambiado con el paso del tiempo y siguen ocurriendo graves violaciones a los derechos humanos y que ha sido constatado por diversos organismos de derechos humanos. 

En la actualidad, han sido sobre todo las comunidades mapuche que se han movilizado contra las empresas forestales las que sufren la represión y criminalizacion de sus demandas. Sin embargo, para el Estado chileno los violentos son los Mapuche y esta imagen ha sido acrecentada por los medios de comunicación masivos que son controlados por grandes consorcios empresariales. 

La violencia estatal hacia las comunidades se manifiesta con la creciente militarización de las zonas llamadas de “conflicto mapuche” en que se realizan frecuentes allanamientos a las casas durante los cuales se actúa de manera brutal contra hombres, mujeres, ancianos, niños. Los métodos utilizados son golpes, amenazas, insultos racistas, gases lacrimógenos, lanzamiento de perdigones y balas que han quitado la vida a jóvenes mapuche como el caso de Matías Catrileo, Alex Lemún, Facundo Mendoza Collio asesinados por la policía. 

Asimismo, desde el Estado chileno se intenta deslegitimar las demandas del pueblo Mapuche y se aplican leyes como la antiterrorista a quienes luchan y demandan los derechos por la autonomía y libre determinación y se encarcela a los luchadores sociales. 

En otras oportunidades se ha señalado que las mujeres y niños de las comunidades estaríamos siendo utilizados como “escudos humanos” lo que demuestra la ignorancia y la discriminación hacia nuestra lucha. Sin embargo, nada se dice sobre los diversos tipos de violencia que debemos vivir en forma cotidiana, con escasa tierra para vivir, sin agua, la que se encuentran privatizadas por empresas transnacionales que lucran a costa de ella. 

Las grandes plantaciones forestales que rodean muchas de nuestras comunidades han provocado graves problemas como es la desaparición de vertientes y ríos que impide poder vivir y desarrollarnos como pueblo y que ha obligado a hombres y mujeres a migrar a las zonas agrícolas del norte de Chile a vender su fuerza de trabajo. En estos espacios las situaciones de discriminación y maltrato aumentan y las mujeres son expuestas a situaciones como la exposición de plaguicidas y condiciones laborales pésimas. 

En tanto, el Estado se ha encargado de vender el slogan de que “Chile es una potencia alimentaria y forestal” y siguiendo esa línea se privilegia el accionar de grandes empresas de monocultivos que atentan contra nuestra soberanía alimentaria y el rol de las mujeres para el cuidado y recuperación de semillas y plantas medicinales. 

La lucha del pueblo Mapuche es histórica y apunta a la restitución de las tierras usurpadas que se encuentran en manos de latifundistas y de empresas forestales. Asimismo, hoy en día y junto a otros movimientos sociales el Pueblo Mapuche está trabajando por una Asamblea Constituyente que pueda elaborar una Nueva Constitución en que el Estado chileno se asuma un país plurinacional, pluricultural y que la madre tierra tenga derechos. 

Frente a lo expuesto decimos que la primera violencia que recibimos es por parte de un Estado que se dice “democrático”, pero que niega nuestros derechos como pueblos a decidir sobre nuestros territorios que vela y resguarda los intereses de los grandes latifundistas y de las empresas forestales. Por tanto, el desafío es seguir organizados y trabajar por una nueva sociedad libre de todo tipo de violencia.