Lecciones aprendidas en la búsqueda de la paz

22.05.2019 19:17

Pablo Beltrán

 

 

Capítulo del libro de Luis Eduardo Celis “Una paz sin dolientes: Diálogos Gobierno - Nacional ELN, 1982-2019”. Lanzado el 4 de mayo en la Feria del libro de Bogotá (FILBO).

“Mi experiencia en esta búsqueda y algunas ideas sobre cómo madurar una negociación viable”

 

1. Mi experiencia en esta búsqueda de la paz para Colombia, inició de la mano de Indalecio Liévano Aguirre, porque en su obra “Los grandes conflictos sociales y políticos de nuestra historia”, narra con detalles la perfidia del obispo Caballero y Góngora como negociador del imperio español, cuando traicionó lo pactado con la insurrección de Los Comuneros en 1781, que terminó con el asesinato de José Antonio Galán y los demás líderes, y los que sobrevivieron fueron desterrados al Darién, en la actual frontera con Panamá. Esta imagen del poder como traidor y asesino, nos impactó mucho a todos en Tercero de bachillerato, porque el libro de Liévano era el texto que estudiábamos en la materia de Historia de Colombia. 

En la parte central del Departamento de Santander, en donde nací, esta gesta de Los Comuneros ocupa un alto lugar en la memoria colectiva y a partir de ella, se estructura el valor de la palabra y la altivez como genes de la identidad regional. 

2. A principios de la década de los 70 cuando estudiaba ingeniería en la Universidad Industrial de Santander (UIS), la presencia de Camilo Torres era predominante, de él aprendimos que la solución a los problemas de la sociedad colombiana solamente llega cuando el pueblo tome el poder, porque la oligarquía apenas gobierna para los intereses de una élite privilegiada. 

Camilo había intentado avanzar hacia la toma del poder organizando el Frente Unido del Pueblo, pero amenazado de muerte debió refugiarse en la guerrilla, donde murió en febrero de 1966. Cuatro años más tarde, un partido no oligárquico, la Alianza Nacional Popular (ANAPO) ganó las elecciones presidenciales, pero echando mano del fraude la oligarquía le entregó la presidencia a Misael Pastrana del Partido Conservador. En 1948 la oligarquía recurrió al asesinato de Gaitán para impedirle ganar la presidencia, en 1970 acudió al fraude para no entregar el poder; una reacción a este robo fue el surgimiento de una nueva guerrilla revolucionaria, el Movimiento 19 de abril (M-19).


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