Las ONGs y el falso humanitarismo

01.06.2018 14:18
Las ONGs y el falso humanitarismo
SAIH Norway/Screenshot by NPR

Por :Tania Castro.

El humanitarismo se ha convertido una industria de miles de millones de dólares. Se trata de una parte fundamental de nuestra sociedad actual, que en muchos casos hace trabajos totalmente necesarios, pero que en otros prioriza su propia supervivencia económica por encima del resultado.

Debemos tomar conciencia de los problemas que generan algunas ONGs y apoyar a las que mejor cumplan con las comunidades a las que ayudan y hagan un verdadero trabajo de empoderamiento, no de caridad.

Hace unos días celebramos el día de África. Yo solía ​​donar acríticamente a una serie de ONGs  que operaban en África sin interesarme demasiado por el destino del dinero. Después de recibir los agradecimientos por mail me sentía bien conmigo misma. Quizás tenía cierto sentimiento de superioridad moral sobre el común de los mortales.

Con el tiempo decidí conocer más sobre el tema. Me entrevisté con algunos voluntarios que habían ido a los lugares en conflicto o con penurias. Gente que había trabajado sobre el terreno y que tenía una visión más realista sobre lo que allí pasa.

Hay una enorme cantidad de organizaciones humanitarias y voluntarios. En general están compuestas por personas blancas adineradas que trabajan para las Naciones Unidas, la Cruz Roja y cientos de ONGs laicas y religiosas. Son ejércitos de estadounidenses y europeos  que interactúan con la población e intentan “mejorar” la vida de comunidades locales.

Pero a pesar de la presencia de tantas ONGs externas, los medios de subsistencia de la mayoría de los miembros de las comunidades no han cambiado demasiado.

Algunas ONGs, siento decirlo, están más preocupadas por sus propios objetivos, reputaciones personales y experiencias de vida de sus miembros, que por facilitar el empoderamiento local y abordar las fuentes de pobreza.

Han sido derrochadoras, gastando la mayor parte de las donaciones en salarios, anuncios y gastos de viaje excesivos. Algunos voluntarios con los que hablé me dijeron abiertamente que  estaban más interesados en vivir la experiencia del viaje, que en tener un compromiso real con la comunidad. 

Muchas ONGs actúan de una manera abiertamente imperialista, eliminando la autonomía de los miembros de la comunidad a la que ayudan, castrando así su independencia futura y convirtiéndoles en seres subsidiados. 

Por supuesto que hay algunas organizaciones que hacen un excelente trabajo colaborativo con grupos locales. Y también hay muchos voluntarios que hacen un trabajo honesto y desinteresado.

Normalmente los voluntarios están poco formados en temas de diversidad y cargan con una gran cantidad de estereotipos racistas que trasladan a las comunidades con quien interactúan. Más aún cuando algunas de estas ONGs tienen un carácter cristiano evangélico o musulmán militante.

Se tiende también a considerar a las comunidades a las que se pretende ayudar, no solamente desprovistas de medios, sino también de cualquier capacidad intelectual para manejar ciertos asuntos. Muchas decisiones que cambian la vida de estas comunidades, se toman por personas que están en EEUU y Europa, que jamás han estado con ellos y no saben nada de los lugares y personas que pretenden ayudar.

Luego está el dinero. Algunos estudios hechos entre un número considerable de ONG, muestran que la mayor parte de las donaciones se destinan a costos publicitarios, sueldos, alojamiento en cómodos hoteles, regalos, etc. Muy poco llega a sus destinatarios.

Personalmente creo en la profesionalización de la ayuda. Desde esta plataforma apoyamos que el trabajo debe ser remunerado porque valora a las personas. No podría decir esto y lo contrario para las personas que trabajan en ONGs. Pero creo que a veces se prioriza la publicidad y los grandes gastos, olvidando por completo el objetivo. 

Algunos voluntarios me comentaban que en algunas ocasiones, la obtención del dinero por las comunidades, está vinculada a objetivos, muy cuestionables, que deben cumplir.

Objetivos como el cambio de su economía productiva comunitaria para hacerles más “competitivos”, introducir personas ajenas a la comunidad en las tomas de decisiones o incluso el aprendizaje de la Biblia (esto les gusta mucho a algunos sectores conservadores evangelistas de EEUU).  Se aprovechan las nefastas necesidades económicas para difundir un cierto mensaje, ajeno a la comunidad.

Luego está el problema del “salvador blanco” que es alguien que intenta “arreglar” los problemas de las comunidades racializadas en apuros. Fundamentalmente desconocen las complejidades sociales, culturales, religiosas y políticas de estas comunidades. El salvador blanco afirma paternalistamente “rescatar” a las llamadas víctimas de la pobreza y la guerra.

Pero muchas veces, este “salvador blanco”  y su organización no cuestionan el sistema que ha llevado a la situación de las comunidades a las que pretenden ayudar. Si no se tiene claro que el colonialismo es la principal causa de la situación de los pueblos del Sur ,se parte de un concepto viciado.

Hay que tener claro que es el neocolonialismo contemporáneo quien reproduce muchas de las mismas estructuras económicas y políticas que limitan a los llamados “países en vías de desarrollo”.

En lugar de gobiernos extranjeros, ahora son principalmente las corporaciones extranjeras las que alejan a las comunidades pobres de la tierra y la mano de obra, despojando a los locales de las mayores ganancias potenciales y restringiendo sus capacidades para escapar de estas estructuras opresivas.

Por lo tanto, la razón del trabajo de caridad dirigido por europeos y estadounidenses en primer lugar es el resultado de siglos de imperialismo depredador europeo y estadounidense, al que se ha incorporado recientemente China.

Pero ¿como podemos elegir un buen proyecto humanitario, ya sea para ser voluntario o colaborar, con el panorama que acabo de pintar?

Primero debes tener en cuenta que no se trata de que tú te sientas bien contigo mismo y puedas presumir de lo buena persona que eres. Tampoco se trata de hacer turismo, vivir una aventura o convivir con otras culturas. No se trata de hacer caridad, ni de sacar de una supuesta ignorancia a pueblos que llevan en esas tierras desde el principio de los tiempos. Humildad es la palabra que debes tener siempre presente. Si eres voluntario aprende de ellos.

Tanto para las donaciones como para el voluntariado debemos tener clara unas premisas antes de contribuir con una ONG:

-La organización asegure que las donaciones llegan en, al menos, un 80% a las comunidades objeto de la ayuda.

-Es una ONG respetuosa con los usos y costumbres de la comunidad ayudada, y no intenta cambiar sus tradiciones, basándose en a prejuicios occidentales  o religiosos.

-La ONG se centra en la colaboración y no en la beneficiencia. Forma a la comunidad para que en un corto espacio de tiempo pueda valerse por si misma sin ayuda externa, tomando sus propias decisiones.

-La organización no tiene un concepto evangélico de su misión. No hace proselitismo religioso. La ayuda se da a cambio de nada, si no es venta, no solidaridad.

-La organización cuestiona el sistema colonial y no ayuda a validarlo y perpetuarlo.

Vivimos en un mundo con  millones de desplazados y refugiados. Con desigualdades cada vez mayores entre países y personas. En la actualidad, las comunidades vulnerables (minorías sexuales, personas transgénero, minorías religiosas, con capacidades diferentes, etc.) continúan siendo marginadas. El cambio climático se acelera y cada vez suceden desastres naturales mayores que inciden más en las poblaciones vulnerables.

Por todo eso la ONGs cumplen una función importante, pero deben dejar de lado el trabajo caritativo, poco trasformador y manipulador y egoísta. La colaboración debes ser en formas que sirvan y empoderen a las comunidades e incidan en la justicia social.