La masacre del 16 de mayo de 1998 en Barrancabermeja

22.05.2019 17:59

Elizabeth Reyes

Prensa Rural

 

El ex jefe paramilitar Rodrigo Pérez Alzate, alias ‘Julián Bolívar’, dijo en junio de 2007 que la masacre de Barrancabermeja fue un error. En medio de una borrachera, alias ‘Camilo Morantes’ dio la orden de matar a 25 de los 32 barranqueños secuestrados el 16 de mayo de 1998, a sabiendas que eran inocentes, según lo atestiguó Mario Jaimes Peña, alias ‘Panadero’, paramilitar que había desertado de las Farc, en versión libre en abril de 2008. Le constaba porque fue él quién comandó esa carnicería.

En el paseo de la muerte que hicieron los paramilitares ese día fueron asesinados los mellizos Diego Fernando y Ana María Ochoa de 20 años, unos jóvenes que participaban en bazar de su barrio.

Con las confesiones de ‘Bolívar’ y de ‘Panadero’, la madre de los mellizos, Luz Marina López, pudo por fin demostrar desde que ocurrió el crimen, en mayo de 1998, que sus hijos no eran guerrilleros. La verdad que conoció de boca del ‘Panadero’ fue demoledora. Dijo que los jóvenes hermanos fueron los últimos que ejecutaron tras 22 días de secuestro; que Ana María, la única mujer del grupo, fue violada, y que las fosas donde los enterraron fueron movidas por informantes en busca de recompensas. Se cree que un hueso que dejaron es de uno de sus hijos pero aún no ha sido identificado.

Esto último se supo luego que Hermes Anaya Gutiérrez, alias ‘Chicalá’ o ‘Junior’, desmovilizado del Bloque Norte, recorrió en mayo de 2008 con un fiscal de exhumaciones de Justicia y Paz una extensa zona rural de Sabana de Torres y la parte baja de Rionegro, municipios cercanos a Barrancabermeja, donde supuestamente están las fosas de 25 desaparecidos, de los 32 muertos.


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