Las campañas electorales y su alergia a la paz - ELN PAZ

01.06.2018 13:36

Vivimos días intensos en Colombia en lo electoral. El país se encamina hacia una segunda vuelta de los comicios presidenciales en la que los ataques y la violencia de la derecha se van –se están- multiplicando. Consuelo Tapias, que forma parte de la Delegación de Diálogos del ELN tiene claro que la paz nunca ha estado en la agenda política de unos candidatos de derechas que “no quieren comprometerse con las soluciones necesarias para que haya salida política al conflicto” y que, además, “se identifican con las políticas injerencistas y guerreristas de los EEUU”.

No es algo coyuntural, ni que responda sólo a la campaña de este 2018, sino que responde a que “los partidos de derecha, que representan a las élites políticas y económicas de Colombia y que son los que siempre han gobernado, nunca han tenido una apertura a buscar una solución política a los conflictos que vive Colombia”. Ya así ha sido, la mayoría de candidatos han triunfado en las elecciones con el lenguaje de la guerra y, de hecho, el presidente saliente, Juan Manuel Santos, puede ser de los que salga con una aprobación más baja (ahora está en el 14%) y uno de los hechos que más se le recrimina es el acuerdo de paz con las FARC.

Por otro lado, Consuelo Tapias recuerda que “siempre que ha habido movimientos políticos [alternativos] con posibilidades de llegar al poder por la vía electoral, siempre los han eliminado con la violencia”. Hay miles de ejemplos, pero baste sólo con los asesinatos de los candidatos presidenciales que se salieron del guión de las élites (Jorge Eliécer Gaitán o Luis Carlos Galán) o que provenían de movimientos realmente alternos (Jaime Pardo Leal o Bernardo Jaramillo, de la UP, o Carlos Pizarro, del M 19). Entre ellos, miles de políticos locales, candidatos o líderes y lideresas sociales que fueron –y son- eliminados físicamente.

“El hecho”, recuera Tapias, “es que cuando el pueblo alzado en armas toma la alternativa de la solución política pues estos gobernantes, estas élites, no quieren reconocer su responsabilidad en los millones de asesinatos que han ocasionado desde instrumentos del Estado en la larga historia del país”.

La paz no está en las campañas porque la política en Colombia, secuestrada por las élites desde el nacimiento de la República, se ha construido a punta de violencia.