ELLOS SON CULPABLES - THEY ARE GUILTY

10.10.2020 22:47

 

Ahora la gente conoce a George Perry Floyd Jr. por sus desgarradores momentos finales, cuando suplicaba que lo dejaran respirar mientras la rodilla de un policía presionaba su cuello durante casi nueve minutos en una calle de la ciudad de Mineápolis.

 

La muerte de Floyd, inmortalizada en el video que tomó en su celular una persona que pasaba por el lugar durante el atardecer del Día de los Caídos, ha desatado dos semanas de manifestaciones que se han extendido por todo Estados Unidos en contra de la brutalidad policiaca. Ha sido conmemorado en Mineápolis, donde murió; en Carolina del Norte, donde nació, y en Houston, donde miles de personas hicieron fila de pie bajo el calor implacable del lunes en la tarde para pasar junto a su ataúd dorado y darle el último adiós en la  ciudad  en la que pasó la mayor parte de su vida.

Muchos de los que asistieron a esta despedida pública dijeron que veían a Floyd como uno de ellos: un vecino de Houston que podía haber sido su padre, su hermano o su hijo.

 

La muerte de Javier Ordóñez, luego de un procedimiento policial en el occidente de Bogotá, tiene conmocionado al país, pues un video difundido en redes sociales, muestra sus últimas horas de vida mientras era neutralizado por dos uniformados de la policía que le realizaron nueve descargas eléctricas con una pistola teaser. El Espectador habló con sus familiares para conocer quién era.

 

Javier Ordóñez tenía 44 años, estuvo casado durante 11 años y de ese matrimonio nacieron sus dos hijos, uno de 15 y otro de 11 años. Sin embargo, hace cinco años se divorció y comenzó otra relación con Maura Dotti, con quien llevaba cuatro años y ochos meses. Ellos vivían juntos, en unión libre. “Él era muy buena persona. Era un amor, amaba a los niños (sus hijos) y era un amigo espectacular. Era muy bueno conmigo y fue un excelente padrastro con mi hija, ella puede dar fe de ello”, destacó Dotti para El Espectador.