EL VIRUS DE LA VIOLENCIA

03.11.2020 19:10

El primer semestre del año 2020 en Colombia trascurrió entre el desconcierto y la incertidumbre debido a varias situaciones: el virus de la violencia, la pandemia del COVID-19 y el acecho a la institucionalidad democrática que se mostró de manera más clara y evidente durante este período y los meses siguientes. 

Las tres situaciones convergen en un elemento común que es la vulnerabilidad bajo la cual los liderazgos sociales realizan su labor, lo que pudo constatarse durante el semestre por un aumento en los riesgos que enfrentan. Las medidas de aislamiento social impuestas para hacer frente a la pandemia y que rigieron de manera estricta durante la mitad del semestre, no impidieron que se ejecutaran acciones violentas que atentaron contra la vida de los liderazgos sociales. En este lapso los asesinatos en su contra aumentaron en la alarmante cifra de un 61% en comparación con el mismo periodo del año anterior, de los cuales el 48% del total se produjeron en etapa de confinamiento. Atentados y desapariciones forzadas también registraron un significativo aumento, al igual que las agresiones que atentan contra la libertad, como detenciones arbitrarias y judicializaciones. 

En ese marco, la intranquilidad que genera el observar cómo la situación de violencia contra los liderazgos sociales continúa agravándose a la par 

del aumento de las violaciones a los derechos humanos como masacres, desplazamientos, perfilamientos, violencia policial, hacen inevitable volcar la mirada a un pasado reciente muy oscuro que se repite, no porque el Gobierno que lidera el presidente Iván Duque carezca de un rumbo definido sino, por el contrario, porque su rumbo se enmarca en el ideario político-ideológico de su mentor. 

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