Documental sobre las mentiras de Operación Jaque

02.07.2018 18:31

Por La Nueva Prensa

 

La famosa Operación Jaque, ejecutada el 2 de julio de 2008, encarna dos grandes verdades y no menos de dos grandes mentiras.

Es verdad que, a pesar de todas las innecesarias falacias con las que ha sido presentada al mundo, puso en libertad, feliz y merecidamente, a 15 secuestrados: tres contratistas estadounidenses, la candidata presidencial Ingrid Betancourt y 11 militares y policías colombianos.

Es verdad que fue el producto de una negociación secreta (pormenorizada y personalizada) entre los gobiernos de Colombia, Estados Unidos y Francia con los dos jefes terroristas de las FARC, de tercer nivel, que tenían a los secuestrados. Así lo prueban la documentación oficial (colombiana y estadounidense) y los testimonios de protagonistas y negociadores que exhibe el documental, entre quienes figura el delegado personal del Presidente de Francia, o Jeffrey Manciagli, el abogado penalista que estuvo a cargo del asunto en Estados Unidos. Entre los documentos se incluye el memorando de seis puntos de los secuestradores sobre la manera como debería hacerse la negociación –y, en efecto, se hizo–. Este último le fue entregado a un ex presidente colombiano por una persona a la que describió como “non santa” –pero que no identificó– con el pedido verbal de que fuera garante, propuesta que el ex mandatario rechazó, pero le entregó ese documento al director de este documental. Y ahí está.

Es mentira que haya sido una sofisticada operación de lo que suele llamarse “inteligencia militar”. Solamente fue un negocio que no debería negarse, pues el gran resultado obtenido lo justificaba de manera plena. “¿Para qué mentir, para qué mentir?”, pregunta la analista Laura Gil.

El entonces Presidente Álvaro Uribe Vélez les reveló a miembros del cuerpo diplomático acreditado en Bogotá la designación de cien millones de dólares de la hacienda pública colombiana para concretar el negocio con el grupo terrorista FARC. El video del anuncio correspondiente en la Casa de Nariño hace parte del documental. Sobre el destino final de este dinero, que fue desembolsado, jamás se ha hecho claridad alguna. ¿Alguien se lo robó? El caso es que no retornó a las arcas del Estado.

Es verdad que Francia y Estados Unidos le cumplieron a los dos guerrilleros con los que en buena hora negociaron la merecida y urgente libertad de los secuestrados. Colombia no cumplió.

No es cierto que Operación Jaque haya sido obra exclusivamente de colombianos. No tiene sentido alguno negar la evidente y útil participación protagónica de Estados Unidos, sin la cual la negociación no habría sido posible.

Esta es una exhaustiva investigación periodística de años, hecha en Colombia, Estados Unidos y Francia.