Contrabando, marihuana y paras: la herencia de los Gnecco en el Cesar

19.09.2019 15:41

Por: Julián Gabriel Parra-De Moya

 

Después de que Jorge 40 asesinara al patriarca de la familia, Cielo Gnecco tomó las riendas hasta convertirse en la mujer que pone gobernadores y alcaldes en el departamento

Con un chivo guisado, arroz de camarones y varias botellas de whisky, Jorge Gnecco Cerchar estaba convencido de poder arreglar las diferencias que tenía con su tocayo y antiguo socio ‘Jorge 40’. En agosto de 2001 el comandante del Bloque Norte de las Autodefensas Campesinas de Colombia mandó a llamar al jefe del clan Gnecco al cuartel general de los paramilitares en las Sabanas de San Ángel, cerca Fundación, en Magdalena. Sin embargo, lo que parecía una reunión de viejos amigos terminó con la muerte de Gnecco, quien fue encontrado el domingo 12 de agosto tirado en una carretera en la zona rural de Bosconia con varios disparos en el rostro.

Dos décadas atrás, la familia Gnecco Cerchar había entrado al departamento del Cesar para convertirse en el grupo político más poderoso. La crisis del algodón, que implicó la quiebra de importantes familias como los Araújo, los Pupo o los Castro, fue la oportunidad perfecta para los hermanos Jorge, Nelson, Lucas, Cielo y José Eduardo Gnecco, quienes no dudaron en meterse la mano al bolsillo y comenzaron a financiar las campañas políticas. Provenientes de La Guajira, habían amasado una jugosa fortuna con la bonanza marimbera y el contrabando de whisky y carros, además de controlar el transporte de carbón hacia Santa Marta, rutas por las que pasaba el narcotráfico que les dejaba un buen pago por su uso.


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