COMO NOS QUITAN LA TIERRA?

18.12.2020 16:36

 

Sobre el proyecto

 

Rutas del Conflicto, con el apoyo de la Fundación Heinrich Boll les presentan esta serie que cuenta cómo nació y se perfeccionó una fórmula para desplazar violentamente a millones de campesinos y comunidades étnicas, despojarlos de sus predios y territorios con la ayuda de servidores públicos, todo para montar negocios de empresas petroleras y agroindustriales.

La serie consta de cuatro capítulos en los que se muestra desde el experimento criminal para probar la fórmula, la expansión de ese modelo a los Montes María, su perfeccionamiento en los Llanos Orientales y sus víctimas más reciente, la selva amazónica y los indígenas Nukak-Maku. ¿Cómo nos quitan la tierra?

 

Curvaradó y Jiguamiandó,

el experimento del negocio criminal

En el Bajo Atrato, la Casa Castaño puso a prueba una idea que marcaría el futuro del país: la incursión del paramilitarismo en la agroindustria, especialmente en el cultivo de palma de aceite. A punta de masacres, desplazamientos y alianzas con militares, empresarios y funcionarios torcidos; los Castaño le arrebataron su tierra ancestral afro a los Consejos Comunitarios de Curvaradó y Jiguamiandó. Una fórmula que años más tarde replicarían por todo el país. 

Consulte el caso completo de Curvaradó y de Jiguamiandó.

Maria la Baja,

la expansión del modelo

A finales de la década de los 90, llegó a María la Baja una oleada de violencia paramilitar que expulsó a cientos de familias campesinas. Tal como sucedió en el capítulo anterior, muchas familias fueron presionadas para vender su tierra, sólo que en este caso, eran predios incorados. En el nuevo milenio, llegaron la palma aceitera, en cabeza del grupo empresarial Oleoflores; y otras actividades agroindustriales, como la siembra de teca, piña e incluso la ganadería.

Consulte el caso completo de María la Baja

Puerto Gaitán,

el perfeccionamiento de la fórmula

La “multinacional-local” Pacific Rubiales llegó a Colombia a construir un emporio en torno a la extracción de hidrocarburos en Puerto Gaitan, Metan. Un territorio de 55 mil hectáreas marcadas por la colonización de víctimas de la Violencia, el acaparamiento y despojo de tierras por narcos y esmeralderos, amparados por grupos armados ilegales fue el escenario para el acaparamiento por parte de la petrolera.La zona también resultó muy fértil para empresas de ganadería extensiva, palma, soya y petróleo. En La república independiente de Pacific, la locomotora de la fórmula se puso en marcha. 

Consulte el caso completo de Puerto Gaitan.

En la frontera entre la Orinoquía y la Amazonía, amplias zonas de conservación como los PNN Macarena, Tinigua y Picachos, así como la Serranía del Chiribiquete y la Reserva Natural Nukak han sido escenarios de tala indiscriminada de selva virgen, para los negocios de la ganadería extensiva, la siembra de palma, eucalipto, chontaduro y en menor medida de coca. La fórmula para apropiarse la tierra parece repetirse en una región habitada por la comunidad indigena Nukak, el último pueblo nómada de Colombia, en riesgo de extinción. La deforestación se incrementó desde la firma del Acuerdo de Paz con las Farc, en que se comprometía el estado a velar por los intereses de estas comunidades violentadas históricamente.