Los silencios de Almagro

24.03.2017 23:37

 

Héctor Bernardo

Diario Contexto

Los silencios de Almagro El secretario general de la OEA, que se preocupa por acosar a Venezuela, se niega a ver las violaciones a los derechos humanos en México, Honduras y Colombia, a la vez que calla de manera cómplice ante el golpe parlamentario de Brasil y el arbitrario encarcelamiento de Milagro Sala en Argentina. Opinan: Stella Calloni y Jorge Kreyness.

 

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ha emprendido una cruzada contra Venezuela. En su incesante ataque, ha llegado a tildar de “dictadorzuelo” al presidente venezolano Nicolás Maduro, ha exigido que el Gobierno bolivariano llame a elecciones anticipadas (desconociendo los procesos y las instituciones venezolanas) y ha reclamado una y otra vez que la OEA sancione a Venezuela y le aplique la Carta Democrática, acto que, según aseguran muchos analistas, sería el primer paso para habilitar una intervención extrajera.

 

Almagro asegura que su ataque al Gobierno de Nicolás Maduro tiene como fin defender los derechos humanos y las instituciones democráticas venezolanas. Sin embargo, el secretario general de la OEA no ha dado ninguna muestra de preocuparse por la defensa de los derechos humanos en Colombia, donde en los últimos catorce meses asesinaron a 120 dirigentes sociales, ni ante los crímenes contra periodistas y militantes políticos que desde el golpe contra Manuel Zelaya se han dado en Honduras, ni ha esgrimido la mínima crítica ante los miles de asesinatos y desapariciones que ocurren en México. Almagro tampoco se ha preocupado por el buen funcionamiento de las instituciones democráticas en Brasil, donde Michel Temer dio un golpe de Estado parlamentario contra la presidenta legítimamente electa, Dilma Rousseff; ni ha dado muestras de preocupación por lo que sucede en Argentina, donde la parlamentaria del MERCOSUR y dirigente de la Tupac Amaru, Milagro Sala, continúa presa arbitrariamente a pesar que numerosos organismos internacionales han exigido su inmediata liberación, entre ellos la propia Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que es parte de la OEA.

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