La hora del Pacífico

21.03.2017 00:54

 

Tras ser la región más olvidada de Colombia, las miradas de los inversionistas y del gobierno finalmente se dirigen a la costa Pacífica. Pero los retos sociales, de corrupción y seguridad todavía son inmensos.

 

        

En los últimos días la costa Pacífica ha protagonizado grandes y positivas noticias. La Sociedad Portuaria de Buenaventura anunció nuevas inversiones y servicios, Puerto Aguadulce comenzó a operar, el gobierno inauguró la modernización de los aeropuertos Bonilla Aragón, de Cali, y El Caraño, de Quibdó´, y se avecinan inversiones millonarias en energía, logística y agroindustria.

Estos proyectos muestran que por fin el país le está dando el trato que se merece a esta región olvidada por décadas, pero clave para el comercio exterior y la competitividad del país, más ahora que Colombia hace parte de la Alianza del Pacífico con México, Chile y Perú. Este bloque busca una mayor integración económica y comercial con la cuenca Asia-Pacífico, una de las zonas del planeta con mayor dinamismo y buenas perspectivas.

El gobierno y el sector privado buscan de ese modo posicionar a la región como un hub del comercio exterior en América Latina, al aprovechar su ubicación geográfica y la ampliación del canal de Panamá, que permitirá el paso de cargueros gigantes.

Las inversiones en infraestructura portuaria y aérea superan los 1.100 millones de dólares, que se suman a los 400 millones de dólares para la planta de regasificación, de Buenaventura, un proyecto al que el gobierno le dio vía libre. Además, Planeación Nacional y las autoridades locales trabajan para sacar adelante el Complejo de Actividades Económicas de Buenaventura (Caeb), un gran centro para actividades logísticas, portuarias, industriales y sociales, localizado en este puerto.

 

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El sector privado también participa en esta tendencia actual. Están llegando nuevas empresas nacionales y extranjeras que ven en el Valle del Cauca un emporio para la agroindustria, la logística y las energías renovables. Otras quieren estar más cerca del puerto para ahorrar fletes y tiempo de movilización de mercancías, ahora que están entrando nuevos jugadores.

Invest Pacific, la entidad que promueve la llegada de inversionistas, comprueba dinamismo al señalar que este año concretarán más de 20 proyectos empresariales con recursos por 130 millones de dólares.

Entre ellos se encuentran la llegada a Buga de la multinacional Holcim Lafarge, que construirá una planta de concreto, el ingreso de una empresa peruana para producir semillas de uva y la instalación de una planta de frigoríficos. A estas se suman otras que arribaron a la región como Mac Pollo e Incubadora Santander, Contegral, Solla e Italcol. Hoy el Valle, además de ser el primer productor del país de caña de azúcar, es el primero en carne blanca (pollo y cerdo), en aguacate y banano común, y el segundo en piña.

Sin embargo, las perspectivas favorables se empañan ante los problemas sociales que afrontan muchas poblaciones del Pacífico, que viven sumidas en la pobreza, la desigualdad, la violencia, la corrupción de su clase dirigente y los graves obstáculos en la infraestructura vial. Para la muestra, la semana pasada un derrumbe en la vía Buga-Buenaventura paralizó el tráfico de camiones y tractomulas durante varios días. Eso afectó la movilización de mercancías y el suministro de víveres y gas a Buenaventura, un municipio que lleva varias semanas con cortes en el servicio de agua.

La terminación de la doble calzada se ha vuelto un calvario. Después de casi una década de trabajos las obras aún no finalizan debido a los derrumbes constantes, fallas geológicas, problemas con las comunidades y con los contratistas. El Ministerio de Transporte anunció que trabaja en varias soluciones como construir jarillones y viaductos para evitar nuevos traumatismos en el comercio exterior.

Se mueve el comercio

Estos problemas en la conectividad terrestre contrastan con las millonarias inversiones que reciben los puertos del Pacífico, entre los que están la Sociedad Portuaria de Buenaventura (SPB), Aguadulce, Compas, que pertenece al Grupo Argos y la familia Echavarría Obregón, y TCBuen, de inversionistas españoles.

La SPB, con más de 20 años de trabajo, sigue adelante con su plan de ampliar y modernizar sus instalaciones por 449 millones de dólares, para posicionarse como uno de los 10 principales terminales marítimos de América Latina. Por este puerto sale el 93 por ciento de las exportaciones de azúcar y el 50 por ciento de las de café, mientras que ingresa el 58 por ciento de los vehículos importados.

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