La historia sobre cómo los gringos robaron al Chocó

21.03.2017 22:11

 

 

La compañía minera Chocó Pacífico burló las leyes colombianas y no pagó por el oro y el platino que explotó entre 1916 y 1925

Por: José E. Mosquera

 

La compañía Chocó Pacífico fue una síntesis de una historia sórdida y oscura de sobornos, despojos, pillaje y segregación racial. Una compañía que impuso en su sede en Andagoya, en el corazón del Chocó, un apartheid similar al de los bantustanes sudafricanos, donde los negros no podían transitar libremente por sus calles sin un permiso especial.

 

Andagoya fue una ciudad moderna, lujosa y opulenta, donde solo tenían acceso los negros de la servidumbre y al otro lado del río, Andagoyita, un caserío miserable, donde la pobreza y la miseria hacían destrozos en la vida de miles de chocoanos que morían de hambre y de las enfermedades tropicales.

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Una empresa que con la Compañía Minera de Nariño S.A., la Frontino Gold Mines Limited y la Consolidated Gold Dredging Limited formaron parte del emporio minero de la multinacional International Mining de Nueva York. Un emporio que mientras miles de chocoanos se morían de hambre en casuchas miserables sobre los cascotes de piedras y arenas, sus accionistas con las ganancias del oro y el platino del Chocó regalaron la construcción del Yankee Stadium a Nueva York.

 

Un conglomerado que fue el principal beneficiario de la más grande bonanza platinífera en la historia colombiana de 1916 a 1930, cuando Colombia fue el primer productor mundial de platino. En aquel período no solo expandió sus dominios comprando tierras y derechos mineros a precios irrisorios y con amenazas de muertes de sus escuadrones de malhechores, sino que inició las explotaciones de los grandes yacimientos de platino de Colombia en el río San Juan y sus tributarios Condoto, Iró y Opogodó.

Ciclo en que se enfrentó en un litigio por el control de esos yacimientos de oro y platino con la British Platinium & Gold Corp, compañía británica que después de una engorrosa disputa jurídica abandonó el Chocó en 1927. Entonces, sin competencia, la Chocó Pacífico controló de manera monárquica durante más de cuatro decenios el desarrollo minero del Chocó, con el agravante que arrodilló a la mayoría de la clase dirigente chocoana y la puso al servicio de sus intereses económicos. Fueron contados los líderes políticos chocoanos que no sucumbieron ante sus sobornos y su poder imperial.

Por la falta de coherencia en legislación minera, entre las competencias nacionales y las regionales, en cuanto a las entregas de títulos mineros en el siglo XIX y concesiones en la primera década del siglo XX. Fue uno de los elementos que utilizó la Chocó Pacífico para burlar las leyes colombianas y no pagar un solo peso de regalías por el oro y el platino que explotó entre 1916 y 1925 y, de allí en adelante, durante 50 años, pagó exiguas regalías al Estado colombiano.

Pese a que durante en las primeras décadas del siglo XX el Estado buscó unificar la política minera del país no pudo anular los títulos otorgados en el siglo XIX de carácter privado, ni los adjudicados como recursos públicos en los primeros decenio del siglo XX.

 

Un siglo después, aún el país no tiene una política minera clara en cuento a la renta minera y se siguen entregando títulos mineros sin rigor técnico y jurídico. Fueron por esas fallas en el ordenamiento jurídico del sector minero colombiano que aprovecho La Chocó Pacífico para evadir los controles y enviar la producción de oro y platino en sus aviones privados desde su aeropuerto privado en Condoto directo a Nueva York.

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