La estrategia del despojo

18.04.2017 12:43

Por: Alfredo Molano Bravo

Uno de los argumentos de Uribe para hacer la guerra —con todos sus horrores— era que no se podía entrar a ciertas regiones para sacar carbón, petróleo, oro, madera.

Quizá se gastó en esa obsesión más —en vidas y en plata— de lo que habría podido sacar. La paz de Santos buscaría lo mismo, pero sin guerra, a juzgar por las declaraciones que hizo el presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, en una rueda de prensa: “Con la paz esperaríamos tener la posibilidad de entrar a Caquetá más fuerte, a Putumayo mucho más fuerte, a Arauca mucho más fuerte. A Catatumbo más fuerte”. Una declaración de guerra al medio ambiente.

El primer capítulo de esta nueva estrategia sería la licencia que el tartamudeante y banal Iregui, director de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), le extendió a Hupecol Operating Co. para la exploración petrolera en 150 sitios en el área de manejo especial de La Macarena. La exploración sísmica de petróleo requiere construir trochas, hacer huecos profundos —dos o tres kilómetros bajo tierra—, meter explosivos, explotarlos para medir si allá abajo está el pozo negro esperando. Si el resultado es positivo, se agrandan los huecos, se instalan bombas para subir la melcocha negra y luego se llenan los carrotanques para llevar el tesoro a la refinería. En general, tal operativo requeriría licencias ambientales, que con Iregui parecen facilísimas de conseguir. Por lo demás, Hupecol tiene fama de obtener todo lo que sus socios quieren.

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