Colombia, Oriente Próximo y Ucrania ¿Acuerdos de paz o rendición política?

29.03.2017 15:09

 

 

 

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

 

Introducción

Hace unos treinta años, un sagaz campesino colombiano me dijo: “Cuando oigo hablar de `acuerdos de paz´, escucho al gobierno afilar sus cuchillos”.

Últimamente se ha hablado mucho de acuerdos de paz en todo el mundo. En casi todas las regiones o países que sufren una guerra o una invasión se ha mencionado la posibilidad de negociar “acuerdos de paz”. En muchos casos, estos llegaron a firmarse y todavía no han logrado acabar con los asesinatos y el caos provocados por la parte beligerante apoyada por Estados Unidos.

Vamos a repasar brevemente algunas de estas negociaciones del pasado y del presente para comprender las dinámicas de los “procesos de paz” y los resultados subsecuentes.

El proceso de paz

Actualmente están en marcha diversas negociaciones supuestamente diseñadas para lograr acuerdos de paz. Entre ellas podemos citar: las discusiones en Ucrania entre la junta, con sede en Kiev y respaldada por la OTAN y EE.UU., y la dirigencia de la región de Donbas, situada al este del país, opuesta al golpe y a la OTAN; en Siria, entre la coalición saudí-EE.UU.-OTAN-terroristas armados y el gobierno sirio y sus aliados rusos, iraníes y de Hezbolá; en Palestina, entre el régimen colonial israelí respaldado por EE.UU. y las fuerzas por la independencia palestina en Cisjordania y la Franja de Gaza; y, en Colombia, entre el régimen del presidente Santos apoyado por EE.UU. y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Hay otras negociaciones de paz en marcha que no han recibido atención pública.

Resultados de acuerdos de paz del pasado y del presente

A lo largo del pasado cuarto de siglo se firmaron diversos acuerdos de paz, todos los cuales llevaron a la rendición tácita de los protagonistas antiimperialistas armados y de los movimientos populares de masas.

En América Central, los acuerdos firmados en El Salvador y en Guatemala condujeron al desarme unilateral del movimiento de resistencia, la consolidación del control de la economía por la oligarquía y el crecimiento y proliferación sin trabas de bandas de narcotráfico y escuadrones de la muerte auspiciados por el gobierno. A consecuencia de ello se produjo una escalada del terror interno. Los líderes de la resistencia consiguieron votos, entraron en el parlamento como políticos y, en el caso de El Salvador, ocuparon altos cargos. Las desigualdades se mantuvieron o empeoraron al igual que los asesinatos, que llegaron incluso a superar las cifras del periodo previo al acuerdo de paz. Un gran número de emigrantes, con frecuencia refugiados que huían de la violencia de las bandas armadas, entraron ilegalmente en EE.UU. Este país consolidó sus bases y sus operaciones militares en América Central, mientras la población seguía sufriendo.

Las negociaciones de paz israelí-palestinas no produjeron ningún acuerdo, pero sirvieron para proporcionar una ligera tapadera al aumento de la anexión de tierras palestinas para construir enclaves racistas “solo para judíos”, provocando asentamientos ilegales a más de medio millón de colonos judíos. Estados Unidos respaldó por completo la farsa del proceso de paz, financiando a los líderes-vasallos corruptos palestinos y proporcionando apoyo diplomático, militar y político incondicional a Israel.

Acuerdos de Paz o Rendicion Politica.pdf