Arremetida paramilitar deja a su paso estela de muerte

24.04.2017 17:50

Las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) son uno de los tantos tentáculos del Clan del Golfo, antes conocido como Clan Úsuga o Urabeños, grupo narcotraficante que han estado íntimamente ligado al paramilitarismo. En la actualidad hacen presencia en parte de la región Caribe, principalmente en Urabá, Córdoba, Sucre y el sur de Bolívar, también en el Bajo Cauca Antioqueño y la región pacífica, especialmente en Chocó.

En medio de los diálogos entre el Gobierno y las FARC–EP, los paramilitares decidieron arremeter contra las regiones donde había presencia este grupo guerrillero. En muchos de estos lugares hicieron reuniones, llamaron a campesinos y presidentes de Juntas de Acción Comunal para dejar en claro que las AGC habían llegado para quedarse. Así sucedió en San José de Apartado: en 2016, según lo registra el diario El Colombiano, a la comunidad se les amedrentó diciéndoles: “que se acostumbraran porque iban a hacer presencia permanente”.

En el sur de Bolívar la situación no es muy diferente; las confrontaciones han girado entorno al control territorial por los corredores de movilidad estratégicos y la explotación de las riquezas de sus suelos. Allí, desde décadas atrás, ha habido una permanente confrontación entre las guerrillas y los paramilitares que nunca se desmovilizaron, sino que cambiaron de nombre. Estos hechos fueron denunciados por diferentes organizaciones campesinas como la Asociación de Hermandades Agroecológicas y Mineras de Guamocó (Aheramigua).


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